
12 de marzo de 2026
Una coalición de organizaciones hispanas de salud y política pública está impulsando que el programa Medicaid de Nuevo México amplíe su cobertura de medicamentos para bajar de peso como tratamiento para la obesidad.
El cambio de política, argumentan los defensores, frenaría el aumento de las tasas de obesidad, reduciría las disparidades de atención médica para los residentes hispános y de bajos ingresos del estado, disminuiría la dependencia de medicamentos compuestos o del mercado negro para bajar de peso, y generaría ahorros en el gasto de atención médica a largo plazo.
“Tenemos este avance … que básicamente no está llegando a la población que más lo necesita,” dijo el Dr. Ray Serrano, director nacional de investigación y políticas de League of United Latin American Citizens.
La decisión quedaría en manos de los responsables de políticas de Nuevo México: una excepción en la ley federal hace que la cobertura de Medicaid para medicamentos de pérdida de peso destinados a tratar la obesidad sea opcional para los estados, según la organización de investigación y encuestas de salud KFF. Los programas estatales de Medicaid deben cubrir los medicamentos para tratar otras afecciones, como la diabetes.
Sin embargo, con un costo estimado para el estado de al menos $9.5 millones anuales, ampliar la cobertura de medicamentos para bajar de peso destinados a tratar la obesidad podría ser una propuesta prohibitivamente costosa para Nuevo México, en momentos en que se prepara para perder fondos de Medicaid.
La New Mexico Health Care Authority ha estimado que el estado perderá $8.5 mil millones en fondos federales para pagos a proveedores entre 2028 y 2037, como resultado de la ley de reconciliación presupuestaria federal de 2025, firmada el verano pasado por el presidente Donald Trump y comúnmente conocida como la “One Big Beautiful Bill Act.”
No obstante, la Health Care Authority está “evaluando regularmente” la cobertura de medicamentos para bajar de peso destinados a la obesidad, dijo Keenan Ryan, director médico interino y director de farmacia de la agencia estatal.
“Continuaremos evaluando la posibilidad de ampliar la cobertura a medida que evolucione el panorama, teniendo en cuenta nuestra misión de ayudar a los habitantes de Nuevo México a alcanzar su más alto nivel de salud mediante la prestación de servicios de atención médica y de la red de seguridad integrales, rentables, accesibles y de alta calidad,” dijo Ryan.
La obesidad en Nuevo México
En Nuevo México, las tasas de obesidad —definida por los Centers for Disease Control and Prevention de EE. UU. como tener un índice de masa corporal, o una relación entre estatura y peso, de 30 o superior— han ido en aumento durante la última década, pasando del 26% en 2013 al 35% en 2023, según datos del Departamento de Salud del estado.
Esto es consistente con las tendencias a nivel nacional. La tasa de obesidad de Nuevo México ha estado muy cerca de la de Estados Unidos durante más de una década.
Sin embargo, la obesidad no afecta a todos en Nuevo México por igual. Las tasas son más altas entre los residentes nativos americanos e hispános del estado, en las comunidades rurales y en los hogares que ganan menos de $25,000 al año, según datos del Departamento de Salud del estado.
Las investigaciones muestran que las personas con obesidad tienen más probabilidades de desarrollar otras afecciones crónicas, como presión arterial alta, enfermedades cardíacas y diabetes tipo 2. Como resultado, la obesidad se ha ganado un lugar entre las prioridades políticas del Secretario de Salud y Servicios Humanos de EE. UU., Robert F. Kennedy Jr., y la agenda Make America Healthy Again de su agencia.
Aunque muchos suponen que curar la obesidad es simplemente una cuestión de disciplina personal, las causas de fondo de la condición son complejas y están fuertemente influenciadas por el nivel socioeconómico, la alfabetización en salud, la disponibilidad de alimentos y la infraestructura para la actividad física, dijo Serrano.
Puso como ejemplo a su propia madre —una madre soltera que trabajaba jornadas de 16 horas repartidas en dos empleos—. Serrano la llamó la “persona más trabajadora” que conocía, pero también luchaba contra la obesidad.
“No fue una decisión,” dijo. “En ningún momento fue esa persona glotona sentada frente al televisor sin trabajar ni hacer ejercicio. En realidad, trabajaba ... más que la mayoría de las personas.”
Costos gordos, medicamentos flacos
Las opciones de tratamiento para la obesidad se limitaron durante años a la cirugía bariátrica y la terapia conductual intensiva, explicó Serrano, pero la aparición de los medicamentos para bajar de peso ha cambiado eso.
Algunos medicamentos para bajar de peso están cubiertos bajo el programa Medicaid Fee-for-Service de Nuevo México con autorización previa de un médico, según el sitio web de la Health Care Authority del estado.
Los criterios de autorización incluyen un índice de masa corporal superior a 40, o un índice de masa corporal superior a 35 con factores de riesgo adicionales —como diabetes o presión arterial alta— además de un período de prueba recomendado de seis meses de restricción calórica y mayor ejercicio.
Sin embargo, el programa Medicaid del estado no cubre Wegovy, los “agonistas del receptor del péptido-1 similar al glucagón,” o medicamentos “GLP-1,” en dosis destinadas específicamente al tratamiento de la pérdida de peso.
El desafío es que los medicamentos para bajar de peso tienen un costo elevado. Si bien el precio de estos medicamentos ha bajado en los últimos años —particularmente después de que los reguladores federales aprobaran en diciembre la primera versión en pastilla de Wegovy— los suministros mensuales de los medicamentos pueden costar más de $1,000 para compradores mayoristas, según el sitio web gubernamental TrumpRx.gov.
“Esta clase de medicamentos está en constante evolución, con nuevas formas, dosis y modelos de precios,” dijo Ryan.
En conjunto, el costo y la proliferación de los medicamentos para bajar de peso ya han provocado un aumento drástico en el gasto de medicamentos recetados en Nuevo México, según un análisis de 2024 del Legislative Finance Committee.
En 2025, los legisladores de Nuevo México propusieron el Senate Bill 193, que habría exigido la cobertura de seguro para medicamentos de pérdida de peso. Si bien el proyecto de ley nunca tuvo una audiencia, un informe de impacto fiscal sobre el SB 193 estimó que dicho requisito resultaría en entre $9.5 millones y
$84.2 millones en nuevos costos de Medicaid para el estado, dependiendo del nivel de utilización.
Esos altos precios han llevado a algunas personas a buscar medicamentos para bajar de peso en farmacias de composición magistral, es decir, farmacias que preparan en el lugar medicamentos que no están disponibles comercialmente y que normalmente los venden a un precio más bajo. Otros, en cambio, consiguen el medicamento en el mercado negro.
Tomar demasiado de un medicamento compuesto o del mercado negro para bajar de peso —lo cual puede provocar náuseas, vómitos, desmayos, dolores de cabeza, deshidratación, inflamación del páncreas, cálculos biliares y otros síntomas que a veces requieren hospitalización— ha provocado un aumento en las llamadas a los centros de control de intoxicaciones a nivel nacional, incluido el New Mexico Poison and Drug Information Center.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) advirtió en 2024 sobre pacientes que sufrían sobredosis de medicamentos GLP-1. El New Mexico Department of Justice emitió un aviso similar a los consumidores en 2025.
“Estamos viendo ese aumento de medicamentos compuestos, un aumento de falsificaciones, dirigido a ciertas poblaciones que, nuevamente, tienen gran necesidad, desesperadas por conseguir algún tipo de alivio y sin ver la posibilidad de lograrlo a través de la cobertura que tienen, que en Nuevo México a menudo es Medicaid,” dijo Serrano.
‘Es una necesidad’
National Hispanic Health Foundation, National Hispanic Council on Aging, League of United Latin American Citizens, American Diabetes Association y la organización nacional de defensa latina MANA publicaron en febrero un informe de política conjunto, pidiendo a Nuevo México que asigne fondos estatales para respaldar la cobertura de Medicaid de medicamentos para bajar de peso destinados a tratar la obesidad.
El informe de política argumenta que tratar la obesidad ahora en los pacientes de Medicaid podría ahorrarle dinero al estado a largo plazo, al evitar tratamientos futuros para enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2 y otras afecciones crónicas asociadas con la obesidad.
Serrano describió el ahorro de costos de esta manera: “Lo estamos haciendo ahora, en lugar de dejar que se dispare más adelante.”
El informe presenta la obesidad como un problema de equidad en salud, especialmente dadas las tasas dispares de obesidad que enfrentan los habitantes hispános de Nuevo México y otros grupos marginados.
“En ausencia de una intervención significativa, la prevalencia de la obesidad entre los adultos hispános continuará aumentando drásticamente durante la próxima década, agravando las inequidades existentes al tiempo que ejerce una presión creciente sobre los sistemas de salud estatales,” afirma el informe.
Poner los medicamentos para bajar de peso fácilmente disponibles a través de Medicaid también alejaría a los consumidores de las versiones compuestas o del mercado negro de estos medicamentos, agrega el informe.
Serrano dijo que los responsables de políticas se han mostrado comprensivos con la labor de defensa de las organizaciones sobre la cobertura de medicamentos para bajar de peso, pero sostienen que el costo es una barrera importante para su implementación.
“Los responsables de políticas todavía ven esto como una concesión de lujo,” dijo Serrano. “No lo estamos viendo como una necesidad. … No se les negarían medicamentos a personas con cáncer o muchas otras enfermedades crónicas, pero sí se los estamos negando para esto.”


